martes, 21 de diciembre de 2010

El Paseo en Santiago Tianguistenco

El 25 de diciembre es día de fiesta en Santiago Tianguistenco. En honor de la Virgen del Buen Suceso, se lleva a cabo el tradicional “Paseo”.

Mis Papás, mis tías y tíos, mi Abuelo Tomás, mis primas y primos, todos íbamos reuniéndonos en la esquina sureste de la Plaza Libertad; nos acomodábamos frente a la tienda de mi Bisabuela, María Bolaños de Castillo. Era un lugar privilegiado para apreciar el desfile.

A la cabeza, los tres Reyes Magos –niños vestidos con todo rigor, montados a caballo-, luego, los “carros alegóricos”; las plataformas de distintos tamaños, en las que se exhiben escenas creativas; señoritas, niños y niñas vestidos con diversos motivos, reparten dulces o recuerdos entre los asistentes.

Entre todos, destaca el “carro alegórico” en honor a la Virgen del Buen Suceso. A ese carro corresponde el honor de llevar a La Virgen venerada. Cada año es preparado en La Herrería de Santiago Acosta González, por un grupo de tianguistecanos que se dan a la tarea de construirlo con devoción. Primero es el diseño, luego el acopio de los materiales, y después el trabajo constante del equipo que conviven largas jornadas durante varias semanas.

El resultado es siempre sorprendente; digno de su preciada huésped. Una verdadera obra de arte.

A las tres de la tarde inicia el desfile por las principales calles de la ahora Ciudad de Santiago Tianguistenco. Cientos de familias, miles de personas, se colocan en las aceras, en los balcones, en las azoteas para admirar y disfrutar del paseo.

Luego, la quema de castillos en la explanada de la Catedral erigida en honor de la Virgen del Buen Suceso por el señor José de la Borda.

Mas tarde, el baile que entre los de la región tiene gran fama por los artistas contratados para amenizarlo. Hubo una época en que Pablo Beltrán Ruiz y Carlos Campos eran recurrentes, entonces, las damas acudían vestidas con traje de noche y los varones de riguroso traje; después destacó Juan Torres y su Órgano Melódico.

martes, 5 de enero de 2010

Cada Quien Su Historia

La mia es la mas sencilla. Mi afición por la lectura comenzó por inducción materna; mi Mamá recortaba de los periódicos, cuanta poesía encontraba, para luego pedirme que las memorizara y se las recitara. Mi Madrina, la Maestra Jose, también colaboró, tenía compiladas bellas poesías en un bien atesorado libro de contabilidad; seleccionaba alguna y me pedía aprendérmela y recitársela. Años mas tarde, mi Tío "Tana", Atanasio Serrano López me regaló mi primera dotación de libros, encaminándome a compartir su afición por la lectura.
Las noches eran para mi la mejor hora para leer; mis hermanos dormían, mis padres charlaban o trabajaban y yo disfrutaba hasta que mi Mamá entraba a apagarme la luz, y en ocasiones, a retirarme el libro que me acompañaba en mi sueño.
Ya en preparatoria, mi Tía "Tuta", que así llamábamos a mi tía Bisabuela María de la Luz Castillo Reza, me escuchaba atenta repetir alguna lección o alguna poesía, en tanto ella preparaba la cena, para luego ayudarme a comprobar que tenía aprendido el motivo de ese ejercicio.
Siempre me ha gustado hablar en público. Vale la pena compartir con los demás lo que pensamos, al igual que escuchar a otras personas de las que invariablemente aprendemos, de ahí que "el corral", un solar que es ahora la casa de mi Padre, halla sido mi primer ágora privada; allí practicaba a todo pulmón mis discursos escolares; mi Tío Alejo se divertía escuchándome en el solar contiguo.
La poesía, la lectura, la oratoria, me abrieron muchas veredas que poco a poco se fueron haciendo caminos; otras aún me tienen ocupado.