miércoles, 29 de mayo de 2013

Agradecimiento


Muchas gracias por los generosos y solidarios mensajes recibidos por las redes sociales y de manera personal. Permítanme compartirles algunas ideas.

Mi hermana Enedina me platicó que durante el sepelio de mi Papá, una paisana nuestra le dijo: "cómo no vamos a acompañar a Don Job, si en cada casa de Almoloya hay cuando menos un pedacito de su trabajo. Cuando nos casamos, él nos tomó las fotos; también las tomó en los bautizos, cumpleaños, primeras comuniones, graduaciones y los casamientos de nuestros hijos". Al escucharlo pensé que su trabajo nos enseñó a respetar a todas las personas porque a mi Padre, le daban el trabajo que se volvía nuestro sustento. En lo personal, ese trabajo de mi Papá me dio oportunidad de recorrer y conocer hasta las veredas de mi pueblo, desde luego a mis paisanos, y relacionarme con distintas generaciones entre las que cuento con innumerables amigos.

Hoy que despedimos a Don Job Vázquez López en el Panteón Municipal, constatando el aprecio de sus contemporáneos, de los de cada uno de sus hijos y nietos, y los amigos que por mis hermanos y yo le conocieron y trataron, sentí una gran alegría por él, porque conquistó el afecto de muchas personas y a sus casi ochenta y cinco años, muchos jóvenes lo procuraban para recibir sus opiniones y consejos.

Mi Papá merecía descansar. En nuestras creencias se ha reunido con mi Mamá que se le adelantó cinco años. Por la mañana, en la recámara de mi Papá observé la fotografía de mi Madre y me pareció que sonreía; su expresión era de felicidad, la misma que le veía cuando mi Papá regresaba de un viaje o le daba una agradable sorpresa.

Durante los últimos dos meses, mi Papá vio deteriorarse su salud; se aferró a la vida que le pronosticaron para "unos días"; disfrutó entonces de las muestras reiteradas de apego y cariño de hijos, nueras, yernos, nietos, bisnietos y amigos; acompañado permanentemente por Ana Bertha y Rocío, mis hermanas, sus nietos Andrea y Luis Andrew, visitado diariamente por muchos de nosotros, apoyado permanentemente por tres amigos extraordinarios de Jacob, tuvo un final digno y soportable; sin embargo, merecía descansar y ahora lo hace.

A quienes le atendieron y le acompañaron durante su enfermedad, y en su último transitar por las calles de su Pueblo, al que tanto amó, les expreso mi gratitud y la de Ana Bertha, Job, Alma Rosa, Enedina, Gregorio (+) a través de Emiliano y Alejandra, Rocío del Pilar, y Jacob, todos hijos de Don Job Vázquez López (QEPD)