La crisis económica condicionará el trabajo de los nuevos Ayuntamientos Mexiquenses. Esa crisis que no existía según algunas autoridades de la federación, y que ahora nos afecta de muchas formas, tanto en lo personal como sociedad.
La prestación de servicios públicos básicos -como seguridad pública, agua potable, drenaje y alcantarillado, mercados, vialidades, parques y jardines, panteones, recolección y tratamiento de desechos sólidos, alumbrado público-, es la principal tarea de las autoridades municipales; hay que sumar la ampliación del equipamiento urbano, que en el Estado de México es una constante.
A los rezagos históricos hay que sumar las nuevas demandas, siempre crecientes; la precariedad en que recibieron las arcas municipales y, ¡oh sorpresa! el anuncio de la disminución de las participaciones federales, que para la mayoría de los municipios, representa más del noventa por ciento de sus ingresos.
Mientras los Ayuntamientos ven, casi inevitablemente, limitadas sus posibilidades de inversión en obras nuevas, y en la prestación eficiente de los servicios públicos a su cargo, en esta República Federal -como nos define nuestra Constitución-, sólo una de las grandes contradicciones, son las oficinas de la burocracia federal que en cada Estado de la Federación, duplican las funciones de administración de los limitados recursos públicos.
Hoy mas que nunca es necesaria una auténtica reforma fiscal que dote a Estados y Municipios de sus propias fuentes tributarias. Sin pensar en más impuestos, hay que redistribuir los existentes; es hora del Federalismo Fiscal que es, simplemente, el verdadero Federalismo.
Entre tanto ese ideal es alcanzado, hay que reconocer que hemos electo a los Ayuntamientos de la crisis.
Condicionados como estarán en su desempeño por esa realidad económica, tienen el reto de responder a las demandas ciudadanas con la mayor diligencia; seguramente, la sensibilidad de las nuevas autoridades municipales las impulsará a acercarse a la sociedad, escucharla, organizarla, dar cause a su participación para suplir en lo posible las limitaciones económicas que se advierten graves.