Las fuentes de donde proviene el agua que se consume en las zonas metropolitanas de las ciudades de México y Toluca están siendo devastadas. La deforestación, la contaminación y el escaso o nulo tratamiento de las aguas residuales, han modificado el hábitat de la cuenca del Lerma y están haciendo lo mismo con la del Balsas.
El Valle de México carece de fuentes propias suficientes para abastecer a la población asentada en el. Depende de el Sistema Cutzamala y de lo que queda del Sistema Miguel Alemán (Río Lerma). Por si fuera poco, en esta enorme conurbación sólo se trata una quinta parte de las aguas residuales, sin reinsertarla al subsuelo para mantener los mantos freáticos.
Hay que atender las causas para atemperar los efectos. Bien harían los gobiernos federal y locales en invertir en la recuperación de las cuencas, sin descuidar los sistemas de distribución, pero si por omisión permitimos que las fuentes se agoten, de nada servirían los sistemas mas eficientes para distribuir el agua inexistente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario