La utilidad de un ordenador de mano es incuestionable. Hoy por hoy, la dinámica del trabajo plantea la necesidad de mantenerse conectado a nuestro centro laboral, pero también con la familia, con amigos, socios y clientes, y desde luego, con instituciones públicas y privadas relacionadas con nuestras actividades.
Se ofrecen una buena cantidad de servicios por la red. Se pueden hacer transacciones bancarias y comerciales; es posible calcular y pagar contribuciones tanto federales como estatales y, en algunos casos municipales.
Por otro lado, la consulta de disposiciones legales, de publicaciones oficiales, o bien de medios de comunicación impresos y electrónicos, puede hacerse por ese medio.
Es factible investigar sobre los más diversos temas a través de un buen número de buscadores. Lo mismo es localizable el domicilio y teléfono de un profesional, que de un establecimiento o las opciones para adquirir boletos de viaje y hacer reservas de hotel; o bien, la información y bibliografía acerca de prácticamente cualquier tema, ya sea científico o tecnológico.
La comunicación en tiempo real es otra de las magníficas oportunidades que ofrece este medio.
A medidos del Siglo XX, el gobierno del Presidente Adolfo López Mateos, dio a los mexicanos la extraordinaria oportunidad de acceder a las lecturas didácticas indispensables a través de los libros de texto gratuitos. Muchos mexicanos de origen modesto pudimos, gracias a ese acierto, sentar las bases de nuestra formación profesional.
Ahora parece indispensable que los gobiernos de los tres niveles, trabajen de común acuerdo para dotar a niños y jóvenes de las nuevas herramientas que ofrece la tecnología y cuyo conocimiento y uso demanda cada día mas la vida productiva mundial.
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