miércoles, 28 de diciembre de 2011
Sabores de la Infancia
miércoles, 1 de junio de 2011
A Propósito de una Pregunta
martes, 10 de mayo de 2011
Madre. Homenaje con versos prestados.
sábado, 23 de abril de 2011
Para No Olvidar. Escenario Mexiquense
Para No Olvidar. Primavera Mexiquense
Para No Olvidar. Los Diputados
Para No Olvidar. Época de Candidaturas
sábado, 26 de marzo de 2011
Para No Olvidar. Los Candidatos del PRI
Forma y fondo distinguen los tiempos en política. Siete procesos de selección de candidato del PRI a Gobernador del Estado de México, he observado.
En 1969, siendo jovencito, se percibía en el ambiente político un activismo inusual del Licenciado Enedino Macedo, del Doctor Legazpi, y del Torero Silverio Pérez; algunos maestros y amigos míos simpatizaban con el Licenciado Macedo y difundían sus datos personales; sin embargo, la incursión del nombre de nuestro paisano, el Profesor Carlos Hank González, eclipsó en mi región a cualesquier otro aspirante. Siendo candidato, Hank se alzó con el triunfo y luego, como Gobernador, tejió fino hasta sumar a todas las corrientes políticas que actuaban en el Estado.
Hacía 1975 destacaban dos nombres: Jorge Jiménez Cantú, entonces Secretario de Salubridad y Asistencia, e Ignacio Pichardo Pagaza, a la sazón Secretario General de Gobierno. Jiménez Cantú resultó ser el candidato; si bien no era mexiquense de origen, siendo joven, recién egresado de la Facultad de Medicina de la UNAM, el Doctor arribó a Villa del Carbón para hacer su servicio social; fue tal la identificación que logró y tánto el cariño que le profesó la comunidad por su trabajo, que fue adoptado desde entonces como hijo predilecto; años después, en 1957, el Doctor Gustavo Baz, lo nombró Secretario General de Gobierno, recorrió todo el territorio estatal, se identificó con los liderazgos de cada comunidad y, a través del Ejercito del Trabajo, contribuyó a transformar la forma de vida de miles de mexiquenses, ganándose el respeto y aprecio que como candidato le permitió ganar la gubernatura por un amplio margen.
En 1981, el Licenciado Alfredo del Mazo González fue postulado candidato a Gobernador, dejando en el camino a Don Juan Monroy Pérez y a Román Ferrat Solá; sin cumplir aún los cuarenta años, del Mazo llegó para romper el continuismo de la corriente en que se inscribían el Profesor Hank y el Doctor Jiménez Cantú. Las primeras semanas de campaña fueron accidentadas; sin embargo, del Mazo creció como candidato y triunfó en la elección sin dificultad alguna.
En 1987, el Licenciado Mario Ramón Beteta Monzalve, fue ungido candidato, prácticamente sin oposición alguna. Había sido Secretario de Hacienda y Crédito Público; no obstante ser abogado, el financiero era su ambiente natural, pues en el se había desenvuelto durante muchos años. Beteta sumó con diligencia y esmero a innumerables actores políticos de la entidad primero para la campaña, y luego, para el ejercicio del gobierno. Durante su campaña procuró saludar personalmente a todos los liderazgos sociales y políticos de cada municipio, Héctor Ximénez González y César Camacho Quiroz eran los encargados de acercárselos.
En 1993, Emilio Chuayffet Chemor era el político mexiquense mejor posicionado. Su paso por la Secretaría de Educación, Cultura y Bienestar Social en el gobierno de Alfredo del Mazo, la Secretaría General de Gobierno con Beteta, la Procuraduría Federal del Consumidor, pero sobre todo, la Dirección General del Instituto Federal Electoral en su fundación, dieron a Chuayffet proyección nacional; recuerdo que caminando con él por la Avenida Reforma en la Ciudad de México, algunos automovilistas, sin detenerse le gritaban: “Chuayffet, tú eres mi gallo”, o “Ese es mi candidato. Arriba Chuayffet”. Postulado candidato, triunfó con amplio margen sobre el PAN y el PRD.
En enero de 1999, siendo Presidente del CDE del PRI, me correspondió organizar la elección interna para elegir candidato a gobernador. Desde finales de 1998, varios militantes participaron en el proceso interno que culminó con la elección de Arturo Montiel Rojas el 31 de enero del 99. Fue una campaña complicada por las lesiones generadas entre corrientes durante la campaña interna; la oposición sentía verdaderas posibilidades de ganarnos la elección; sin embargo, con casi un millón cuatrocientos mil votos, ganó el candidato del PRI.
En 2005, el escenario era complejo, si bien con legítimas aspiraciones, la dirigencia del Partido parecía caminar hacía el secuestro de la candidatura; quien resultó candidato del PAN tenía la simpatía y apoyo del Gobierno Federal y por ello asumía que derrotaría por primera vez al PRI.
Se abrió el proceso interno y nos inscribimos varios militantes; mi expectativa era llegar a la consulta directa, para ello había recorrido el Estado los tres últimos años; sin embargo, las condiciones de la competencia y la opinión mayoritaria de la militancia orientaron nuestro camino hacía una candidatura única. Los seis aspirantes que quedamos tras las renuncias de Carlos Hank y Guillermo González, y la expulsión de Isidro Pastor, recibimos de los Sectores y las Organizaciones del Partido las cartas de apoyo para participar en la consulta, pero también la invitación para construir una candidatura única. Tras las consultas con nuestros simpatizantes, realizadas en lo individual, coincidimos en que Enrique Peña debía ser el Candidato, lo hicimos público y le acompañamos a registrar su precandidatura. La campaña fue un intenso ejercicio de suma de todas las corrientes y actores políticos del PRI en el Estado; el Candidato resultó excepcionalmente bueno y el resultado fue un triunfo contundente del PRI y de Enrique Peña sobre el PAN y el PRD.
